domingo, octubre 29, 2006

Pamplona de día... ¡Y se acabo!

Después de la pedazo cena y la fiesta consiguiente, la verdad es que algunos llegamos un poquito tarde al hotel. Pero eso, no nos impidió levantarnos temprano para poder ver un poco la ciudad. El casco antiguo, ya lo habíamos visto casi todo ayer pero no hacía gracia seguir la ruta de los toros.

La foto de equipo.

Al subir casi hasta al final, nos encontramos un mirado por donde se veía casi todo el casco nuevo.

Fase 1...

¡Y listo!

...Esta foto no podía faltar…

Guille y su plaza.

Después, fuimos a buscar un sitio donde comer y a poder ser, ver la carrera de coches. Una vez comidos y con la calma fuimos a la estación para pillar el tren que nos llevaría de vuelta a Vilanova.

La foto de despedida.

Fue un fin de semana intenso. Nos lo pasamos muy bien, o al menos eso creo, y… ¿qué oigo por ahí?... ¿Qué el año que viene a Ibiza?... Ah…

¡Pues venga!

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La cena III: ¡Se acabo el pan!

Doy fe que era pan.

Entre foto y foto, también pude cenar... y estaba muy bueno.

No, si a Francesc le gusto que le disfrazaramos.

Y se acabo la cena. Después de esto fuimos a un bar de copas para tomar algo… pasaron cosas y más cosas… uno no se acordaba del camino de vuelta para llegar al hotel, un canción de Bunbury apareció por allí – y que más da que no tuviera labio superior -; fue una noche muy movida… y divertida.

Coming soon: Pamplona de día… ¡y se acabó!

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La cena II: ¡Seguimos cenando!

Y más platos…

Marc, su plato y su pan.


A Josep le pesaba un poquito la cabeza.

Francesc se lo acabó casi todo.

Manuel atacando su comida.



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La cena I: ¡Queremos cenar!

Y llegamos a Casa Manolo. Solo habíamos visto el restaurante por las fotos de Internet y poca cosa más, al menos los que tenemos Internet y sabíamos que íbamos a ir.

El restaurante está en un primer piso con una decoración muy sobria. Nos empezamos a dar cuenta que sería caro, en el momento en el que vimos que nosotros éramos las personas mas jóvenes que había allí – y no lo digo por mí-.

La mesa redonda.

Una vez sentados en la mesa. Nos empezaron a traer la comida… y allí es donde empezamos a flipar…


¡Tiembla, Ferran Adrià!

Pol apunto de apuñalar su comida.

Guille, su comida y su barriga.




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viernes, octubre 20, 2006

Una pequeña pausa... !Antes de la cena!

Salimos del tercer bar ya con la intención de ir directos al restaurante. Pero antes, dimos un pequeño rodeo por un par de calles de Pamplona… Para bajar un poquito el alcohol…

No, no estan pidiendo limosna.

Los días que faltaban para... para... No se, para algo.

No, no estan pidiendo trabajo.

Pero el hambre nos llamaba y ya pareciamos Obelix detrás de un jabalí.

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jueves, octubre 12, 2006

Nos vemos en los bares III: Tambien salimos a la calle... ¡Para ir a otro!

Si, dejamos el bar en busca de pastos más frescos y ver lo que nos encontrábamos por allí.

¿Es Francesc, o un fantasma japo?

Y nos dimos cuenta de que ya habíamos estado ahí (Hacedla mas grande).

¡Torresillas was here!.. y la falda de la chica.

Esta foto, tiene su coña… Me había fijado en que bajaba una chica por la calle y que se había dado cuenta de que estábamos haciendo fotos. La chica, intentaba esquivarnos para, por si acaso, no salir en la foto. Me di cuenta del detalle y al momento le grité a Pol que le hiciera una foto. La pobre chica se puso roja – en contraste con su falda blanca – y bajo corriendo por la calle con el peligro de caerse debido a lo mojada que estaba la calle. Si os fijáis, aún se ve un trozo de su falda en la parte inferior derecha de la foto.


Después de eso, entramos en otro bar, el segundo de la tarde. Todo y no ser una taberna como el anterior, tenía una decoración bastante curiosa.

Francesc brindando y Guille con su baso de Coca-Cola.


Fijaros en el cuadro...

Oda a la botella

Coming soon: Una pequeña pausa… ¡antes de la cena!

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Nos vemos en los bares II: ¿A qué parece el mismo bar?

Y es que es el mismo… fue el primero y en el que más tiempo pasamos.

¡Que bonito claroscuro!

¡Anda! ¡Apenas se le notan las entradas!

Lo que pasa es que ahí, aún no me temblaba el pulso…

Mis manos se ven... ¿Y las de Guille?


¡Ay, el amor!

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Nos vemos en los bares I: ¡Qué barato está el pescado!

¡Por fin habíamos llegado a Pamplona! Fuimos directos al hotel para dejar las cosas y buscamos un sitio donde comer. Después de comer y una siesta – un poco más larga depende de para quien -… ¡empezó la fiesta!

¡Una calle donde en cada portal había un bar! ¡Y además la mar de barato! El paraíso para cualquier borracho… ¡y nosotros lo éramos!

Y aunque no se vea bien... ¡Nos las metiamos dobladas!

¿Se nota quien está en el lado oscuro?


Si veíamos un bar que nos gustaba… ¡Allí íbamos! Y las rondas iban cayendo…


Para una foto que sale bien...


Bueno... algunos estaban muy agarrados a su botella...

La gente fue muy amable – y eso que a algunos nos daba por pedir siempre en catalán – y poco a poco nos íbamos acostumbrando al olor que desprendía Pamplona… un cruce entre meado, vómito y cerveza… seria por la resaca de los San Fermines?

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sábado, septiembre 02, 2006

Colgados en el tren III: ¿Podemos darle la vuelta a los asientos?

El tiempo iba pasando y no llegábamos. Empezábamos a tener la cabeza harta de oír a las niñas y a esa abuela, que no paraban de hablar. Le acababa de dar una paliza a Guille en el hundir la flota y ya no sabíamos que más hacer.

¡Niño! ¡Deja de chupar cámara!

En ese momento, Marc se había sentado al lado de francesc – el mojarra se había bajado hacía poco – y yo al darle la vuelta para hablar con él, apreté un botón y el asiento se movió.

Ante nuestro regocijo, los cuatro – Francesc, Guille, Marc i yo – intentamos darle la vuelta a los asientos. Así no… Aprieta la palanca… Venga, todos a la vez… ¡Uy! Me parece que he roto algo… Ahora haber como lo arreglamos… Yo no os conozco…

En esas que una de las madres vio que el revisor amable se acercaba y no aviso. Era una carrera contra el reloj. Habíamos sacado los asientos de sitio y los teníamos que meter otra vez antes de que llegara el revisor. Nos fue de un pelo. En el último instante justo cuando Marc y yo nos íbamos a sentar, el asiento hizo crack y se acabo de colocar en su sitio. El revisor ni se dio cuenta.

Después de eso, decidimos que lo mejor era estarnos quietos en nuestros asientos. ¡Por suerte ya faltaba poco para llegar a Pamplona!

¡Ja som aquí, ja hem arribat!

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Colgados en el tren II: ¡No le he dicho que no soltara al animal!


Con todos bien sentaditos en nuestros sitios, había mucho espacio que rellenar. En los sillones de al lado nuestro había tres chicas que no estaban de mal ver; Al lado de Francesc un mojarra de mucho cuidado y el vagó se completaba con cuatro madres con sus respectivas 5 hijas de unos 13 o 14 años y una pareja de ancianos cuya mujer no paraba de darle a la sinhueso.


¿Qué pasa guapo?

Con el paso del tiempo, el aburrimiento fue causando estragos entre nosotros –sobretodo yo que no tenía sueño -, así que me fui de visita a la otra punta del vagón. En ese momento una nueva pasajera cargada de maletas llegó al vagón. Como no era capaz de cargar con todas, dejo la mitad en medio del paso y se fue a buscar la otra parte del equipaje. En ese momento, pase yo por en medio. Y cual fue mi sorpresa que vi una jaula con un hurón dentro.

Cuando la mujer me vio golpeando la jaula, debió pensar que era mucho mejor mostrarme al animal antes que rompiera la jaula y eso hizo. En ese momento todas las niñas se juntaron a mi alrededor – ¡nunca he estado rodeado de tanta niña! – para ver al bicho. El jolgorio acabo, en el momento que apareció el simpático revisor y con un grito, hizo que la mujer guardara al animal en la jaula, para después liarse a gritos durante un buen rato.

Pero esa no sería la última vez que veríamos al simpático revisor.


Marc en los brazos de Morfeo.

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Colgados en el tren I: Perdone pero usted no puede dormir aquí.

Llegamos a la estación de Sants, una hora y pico antes de coger el tren. El agotamiento nos pasaba factura a la mayoría. Necesitábamos urgentemente cafeína en vena. Así que, mientras esperábamos que abrieran la cafetería nos sentamos en los bancos de la estación.

Bueno, hubo alguien que debido a su estado – no voy a decir quien - no pudo aguantar la verticalidad durante mucho tiempo y se tumbo en el banco. Pudo dormir exactamente 5 segundos, el tiempo justo a que un segurata lo echara amablemente de allí.

Un rato más tarde, se abrió la cafetería y conseguimos nuestro gran preciado trofeo: Café.

A las 7 y poco, cogiamos el tren.

¡Ya sabemos quien es Stimpy!

Allí todos ya empezamos a dormir. La posición geográfica en el vagón era el siguiente: Francesc, Guille y yo en una punta del vagón; Manuel, Marc, Juanma, Josep en la otra punta… ah y Pol tambaleándose por todos sitios.

¡Hay que joderse... que bien se esta tumbao!

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domingo, agosto 13, 2006

El Secuestro de Stimpy III: ¡La torpe llegada a la estación... y empiezan a llegar!

Por fin, pudimos salir de casa Francesc dirección la estación. Para que no se escapara, Josep y Marc tuvieron que llevarlo de la manita.

¿Pero donde te crees que vas?

El problema de visión de Francesc hizo que tuviéramos algunos problemillas con algunas farolas y bordillos, pero llegamos sin que el despedido sufriera muchas magulladuras.

Una vez allí, el siguiente paso fue esperar que llegara la tropa. Los primeros en llegar la zona roquetense de la despedida: Manuel y Juanma.

¡Manuel, deja de mirarle el paquete a Francesc!

Más tarde llegaron los dos miembros restantes de esta taaan desorganizada familia: Guille y Pol.

Pol sonrisa Profident.


Y así, el grupo ya estaba completo. Gracias a la llegada una vez más – ¡mira que son pesadas! – de las Tres Marías, pudimos tener la primera foto grupal.

¿A qué damos miedo?

Pamplona nos esperaba…

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jueves, agosto 10, 2006

El secuestro de Stimpy II: ¡Esa extraña vestimenta y la llegada de las Tres Marías!

Despertarlo, nos costo lo suyo. Se agarraba a la almohada gruñendo y gimiendo… “5 minutos más, por favor”… “Me – beep – en vuestra madre”… y otras cosas que prefiero no decir por si acaso hay menores leyendo esto.

Después de conseguir que se levantara de la cama, llegaba la parte dos del plan. Lo teníamos todo preparado en una bolsa. Dejamos que se pusiera aparte de los calzoncillos, unos tejanos, una camiseta y las bambas… Lo demás corría de nuestra cuenta: Un capa roja, unos calzoncillos que tendrían que pasar la prueba del carbono para saber su edad y un antifaz que le permitía ver: ¡Nada!

Hay un nuevo súper-héroe en la ciudad.

Con Francesc ya disfrazado, sacamos de debajo de la cama una bolsa con ropa – una vez más nuestra arma secreta – Sonia – había hecho su trabajo. Pero cuando todo parecía que iba según lo establecido, llego el primer contratiempo…

Las Tres Marías: ¡Olga, Nuri y Sonia!

Su misión: ¡Asegurarse que nos llevábamos a Francesc!

Y así, con Francesc disfrazado, nos disponíamos a llegar a la estación.

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martes, agosto 08, 2006

El secuestro de Stimpy I: El asalto a su casa

Eran casi las 4 de la mañana del sábado 14 de julio. Aún no había amanecido en Vilanova y La Geltrú cuando tres individuos sospechosos allanaron la morada del pobre incauto de Francesc. Los delincuentes: Marc – hermano de la novia-, Josep – hermano de Francesc-, y yo – escriba no oficial de este secuestro -; tuvimos ayuda, las llaves fueran sustraídas de su casa gracias a la ayuda de Sonia, novia de Francesc.

Poco a poco, fuimos entrando en el piso. Encendimos todas la luces a nuestro paso – no queríamos despertar a los vecinos -. Cuando llegamos a su habitación… allí nos esperaba él…


¡Que mono es cuando duerme!

Más tarde, nos comentó que ya se olía algo… supongo que por eso nos recibió de esta manera…


¿Esto es suyo? ¿O es qué estaba contento de vernos?


La primera fase de tan vil plan, estaba cumplido…

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El secuestro de Stimpy II: Esa extraña vestimenta y la llegada de Las Tres Marias

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